Hace un siglo, el acceso al sistema financiero era un privilegio vetado para la mayoría de las mujeres; es que sin derechos plenos sobre la propiedad y con la necesidad de la autorización masculina para abrir una simple cuenta bancaria, el crédito era un horizonte inalcanzable.
Sin embargo, el avance tecnológico y la irrupción de la banca digital han transformado radicalmente este escenario, abriendo un abanico de posibilidades financieras para las mujeres.
El Poder de la Digitalización: Un Cambio de Paradigma
La digitalización ha generado un cambio de paradigma en el acceso al crédito femenino. Ahora las plataformas digitales y aplicaciones financieras accesibles desde cualquier teléfono móvil han derribado las barreras de las instituciones bancarias tradicionales, con sus requisitos inflexibles y excluyentes.
«Hace un siglo, las mujeres no podíamos tener acceso a propiedades ni a cuentas de ahorros. Tenía que ser a través de nuestros esposos o nuestros padres», explica Marcela Torres, Gerente General de Nu Colombia. Hoy, la realidad es otra. La banca digital ha permitido que mujeres sin historial crediticio accedan a su primera tarjeta de crédito y a otros productos financieros antes impensables.
El Impacto de los Bancos Digitales: Inclusión y Profundización Financiera
Bancos digitales como Nu han desempeñado un papel crucial en la reducción de la brecha de género en la inclusión financiera. Estas plataformas han simplificado los trámites, eliminado barreras burocráticas y democratizado el acceso a los servicios financieros.
«El 30% de nuestros clientes nunca habían tenido una tarjeta de crédito, y esa velocidad de inclusión es más rápida en mujeres que en hombres», afirma Torres. Pero la inclusión es solo el primer paso. La banca digital también está fomentando un uso más profundo de los servicios financieros, incentivando el ahorro y la inversión. En Nu, más del 55% de las mujeres con cuentas de ahorro también acceden a productos de crédito.
Educación Digital: La Clave para la Igualdad Financiera
A pesar de los avances, la falta de educación digital sigue siendo un obstáculo para la plena inclusión financiera de las mujeres, especialmente en las generaciones mayores.
«Nosotros tenemos un enfoque en el usuario. Entonces entendemos las necesidades del usuario, diseñamos el producto y lo llevamos a diferentes poblaciones para entender cómo interactúan con esa experiencia», señala Torres, resaltando la importancia de adaptar los servicios a distintos perfiles de usuarias.
Fomentar la educación digital entre mujeres jóvenes y adultas es fundamental. En este proceso, los jóvenes también tienen un papel que desempeñar, ayudando a los adultos mayores a familiarizarse con la tecnología.
La banca digital no solo está abriendo puertas al crédito, sino que está empoderando a las mujeres para tomar el control de sus finanzas y construir un futuro económico más próspero.
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