La transformación digital en sectores estratégicos como la minería y la industria pesada ha dejado de ser una opción para convertirse en un requisito de supervivencia. Sin embargo, el éxito de esta evolución no reside únicamente en la adopción de software avanzado o maquinaria autónoma; reside en las personas. Específicamente, en la conformación de equipos diversos capaces de aportar miradas técnicas, operativas y estratégicas diferenciadas.
En este contexto, la participación femenina emerge como un pilar fundamental para enfrentar los desafíos de innovación y continuidad operacional que el mercado exige hoy; así lo informó el portal G5 Noticias.
La brecha de género: Un desafío global y local
A pesar de los avances, las cifras nos recuerdan que el camino por recorrer es largo. Según el Foro Económico Mundial, las mujeres representan solo el 28,2% de la fuerza laboral tecnológica a nivel global. Al ritmo actual, alcanzar la paridad de género tomaría 134 años, una espera que la industria minera no puede permitirse.
En Chile, la situación es un reflejo de esta realidad:
- Solo el 16% de los trabajadores en Tecnologías de la Información (TI) son mujeres.
- En áreas críticas como la Inteligencia Artificial (IA), la cifra apenas llega al 22%.
- La Radiografía de Género 2025 indica que solo el 13% de las empresas de base tecnológica están lideradas exclusivamente por mujeres.
Estas estadísticas demuestran que el problema no es solo de acceso, sino de proyección y permanencia de las mujeres en roles de liderazgo y decisión técnica.
Un punto de inflexión: El auge de las carreras STEM en Chile
Afortunadamente, los datos más recientes de las instituciones educativas chilenas muestran una tendencia positiva. En el proceso de admisión universitaria 2025, las postulaciones femeninas a carreras tecnológicas crecieron un 16,8%.
Hoy, la representación de mujeres en carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) alcanza el 32%. Casos de éxito como los de AIEP, que ha incrementado su matrícula femenina en estas áreas en más de un 60%, o la Universidad de Antofagasta, donde las mujeres ya superan el 50% en ciertos programas tecnológicos, confirman que el talento está disponible y en formación.
Más que una agenda social: Una necesidad estratégica
Para los expertos en optimización de procesos, la inclusión no es un tema de relaciones públicas, sino de eficiencia. Cristian Molina, Gerente de Operaciones de Tres60, sostiene que «la industria minera e industrial está en un punto de inflexión. La automatización y la IA exigen equipos que piensen diferente, y la diversidad de género es precisamente esa palanca. No es una agenda social: es una necesidad operativa y estratégica».
La incorporación de mujeres en roles de análisis de datos, automatización y gestión de proyectos digitales fortalece la capacidad de las organizaciones para resolver problemas complejos desde múltiples perspectivas, aumentando la resiliencia del negocio.
¿Qué pueden hacer las empresas hoy?
Para capitalizar esta oportunidad y cerrar la brecha, las organizaciones del sector minero e industrial deben pasar a la acción con estrategias concretas como las siguientes:
- Programas de retención y desarrollo: No basta con contratar; es necesario diseñar planes de carrera que incentiven el crecimiento de mujeres en roles técnicos y de alta gerencia.
- Métricas de diversidad: Vincular los objetivos de diversidad con las estrategias de transformación digital e innovación de la compañía.
- Cultura de innovación inclusiva: Fomentar un entorno donde la diversidad sea vista como el motor de los resultados concretos.


