En un ecosistema donde la transformación digital se despliega a una velocidad sin precedentes, la ciberseguridad ha dejado de ser un asunto exclusivo del departamento de TI. Hoy, se ha consolidado como un pilar estratégico del negocio, indispensable para la continuidad operativa y la reputación corporativa.
Así lo analiza Jenny Zamudio, vicepresidenta de servicios de ciberseguridad para Américas de Fortinet, quien destaca la posición de liderazgo de Chile en la región, pero también los riesgos inherentes a su madurez tecnológica; así lo informó el portal web It Sitio.
Chile: El líder regional bajo la lupa de las amenazas
Chile se posiciona actualmente como el mercado más maduro en ciberseguridad de Latinoamérica y este avance no es casualidad; responde a una adopción tecnológica acelerada en verticales críticas para la economía nacional.
Un ejemplo de ellos son los sectores como la minería y la energía, que han integrado la protección digital como un escudo para activos que son vitales para el país.
Sin embargo, esta madurez trae consigo una paradoja: a mayor digitalización, mayor es la superficie de exposición. Las organizaciones chilenas se han convertido en un objetivo prioritario para ataques más sofisticados y dirigidos. Según Zamudio, el enfoque debe mutar; ya no se trata solo de intentar evitar incidentes —lo cual es estadísticamente improbable— sino de potenciar la detección, visibilidad y respuesta rápida.
El fin de los silos La convergencia IT, OT y seguridad
Uno de los mayores obstáculos para una defensa efectiva es la fragmentación. Por ello, la propuesta de Fortinet es clara: la ciberseguridad no puede operar de forma aislada.
La tendencia apunta hacia modelos como Zero Trust (verificación continua) y arquitecturas SASE (Secure Access Service Edge), que permiten unificar procesos y tecnologías en entornos cloud. Esta convergencia permite que equipos de tecnología (IT) y de operaciones (OT) trabajen bajo un mismo paradigma de resiliencia.
El desafío del talento y el cambio de cultura en la alta dirección
A pesar del liderazgo de Chile, la escasez de profesionales especializados sigue siendo una brecha estructural en toda América Latina. Para cerrar este gap, la estrategia debe ser doble:
- Modelos gestionados: Externalizar servicios para suplir la falta de expertos internos.
- Involucramiento ejecutivo: Traducir los riesgos técnicos (como un ataque de ransomware) en impactos financieros y operativos concretos.
Cuando los CEOs y CFOs comprenden que un incidente digital implica pérdida de clientes y daño reputacional, la ciberseguridad deja de percibirse como un costo para ser vista como una inversión estratégica.
Proyecciones 2026: El rol de los partners estratégicos
De cara al futuro cercano, la expansión de la seguridad digital en la región dependerá de un ecosistema colaborativo. Fortinet proyecta que para 2026, su red de partners será el motor principal de llegada al mercado, actuando ya no solo como vendedores, sino como consultores de negocio.
La apuesta se centra en:
- Capacitación comercial y técnica: Para identificar desafíos específicos de cada industria.
- Certificación en servicios profesionales: Para ampliar la capacidad de respuesta ante la creciente demanda regional.
La ciberseguridad en Chile y el resto de la región no es un destino, sino un proceso en constante evolución. En un entorno donde las amenazas utilizan tecnologías como la inteligencia artificial, la ventaja competitiva no la tendrá quien intente evitar todos los ataques, sino aquella organización que sepa responder mejor y más rápido a ellos.


